domingo, 10 de marzo de 2013

La consola del mes (3): Game Boy (1989-1999)


Uno de los aspectos que más me llaman la atención de las consolas es su capacidad para evocar recuerdos, especialmente aquellas antiguallas que nos acompañaron durante nuestra infancia. Vista hoy día, la Nintendo Game Boy parece un cacharro tosco, aparatoso y técnicamente paupérrimo, con dos colores (verde y negro) y unos miserables 8 bits de potencia capaces de mover sprites cuadradotes y a velocidades escasas y poco más. Nada que ver con esas ultramodernas portátiles capaces de desplazar polígonos en tres dimensiones o de conectarnos a las redes sociales a velocidad de vértigo.

Y, sin embargo, Game Boy es la piedra fundacional del género del videojuego portátil, muy por encima de los aún más jurásicos Game & Watch, aquellos aparatos que únicamente incluían un juego que formaba parte del propio hardware de la consola. Con más de 200 millones de unidades vendidas de sus diferentes versiones y sus más de 500 títulos, Game Boy fue el referente principal del mercado durante casi quince años, una auténtica barbaridad que únicamente hemos perdido de vista ante el brutal desarrollo de la tecnología, que tanto favorece la amnesia. Sin embargo, gracias a esta consola y a la rivalidad con otros sistemas como la Game Gear de Sega, a la que Game Boy derrotó sin paliativos, hoy existe toda una industria. Vaya por delante, pues, ese mérito y ese merecido respeto.

El Hardware.

Game Boy salió al mercado como un experimento de Nintendo a finales de 1989. En aquella época de turbulencias, la compañía estaba ya desarrollando la sucesora de NES, pero se atrevió a meter el procesador en un dispositivo que funcionaba con cuatro pilas y que, eso sí, perdía la capacidad de reproducir juegos a color dadas las limitaciones de su pantalla. Game Boy contaba con un procesador de 8 bits, 4 canales de sonido y una pantalla LCD reflectiva con una decente cantidad de píxeles (160X144). Ello, sumado a la posibilidad de cuatro tonalidades de gris, permitía trabajar sombras y texturas muy básicas que, en manos de desarrolladores hábiles, podían dar fenomenales resultados.

La sorpresa llegó cuando la consola se convirtió en un fenomenal éxito, apoyado fundamentalmente en dos pilares: Super Mario Land, una versión "chiquitilla" de Mario Bros y, muy en especial, Tetris, un auténtico fenómeno de masas que llegó al extremo de convertirse en el buque insignia de la consola, con la que se vendió en España en un estupendo pack que tenía todo hijo de vecino. Era una consola relativamente barata, en comparación con las de sobremesa, con una auténtica enormidad de juegos a precios bastante razonables y que se convirtió en todo un clásico del patio de colegio o del parque.

En cualquier caso, su colosal triunfo frente a sus rivales, en especial frente a la más poderosa Game Gear de Sega, que era capaz de reproducir juegos a color, no se produjo por una mera competencia técnica, sino en una autonomía de casi 9 horas que superaba con creces las pobres 3/4 horas de Sega y, sobre todo, en el apoyo de unas third-parties que sencillamente abarrotaron el mercado con centenares de juegos de una enorme calidad media. La gran ventaja para todas ellas es que el hardware de las 8 bits era mucho más sencillo de programar, y especialmente en dos colores, que cualquier juego de 16 bits, con la ventaja de que además las ventas estaban casi garantizadas (en aquellos primeros años aquello del pirateo era una cosa desconocida).

Con el paso del tiempo fue haciéndose cada vez más evidente que había que implementar los aspectos técnicos de Game Boy, por lo que Nintendo fue sacando diferentes versiones mejoradas que disminuían el tamaño (Game Boy Pocket) o daban la posibilidad de emplear una paleta básica de colores (Game Boy Color). Dentro de los periféricos más curiosos, destaca la Game Boy Camera, que permitía hacer fotografías de los usuarios o el Super Game Boy, un cartucho de Super Nintendo adaptable para juegos de Game Boy que nos permitía jugar con los juegos portátiles en la pantalla de la televisión.

El apoyo de Nintendo con toda su artillería hizo que esta consola conociera versiones de prácticamente todas las grandes franquicias de la compañía (Mario, Zelda, Donkey Kong, Kirby, Metroid...), además del apoyo de grandes como Capcom con versiones tan curiosas como aquella de Street Fighter II, que era todo un lujo. Game Boy fue todo un fenómeno de masas, únicamente superado por Nintendo DS en cuanto a repercusión, y aunque ya desde el título de la consola declaraba cuál era su público objetivo, es recordado hoy por más de uno, como el que esto escribe, con una lagrimilla de emoción.

El Software.

1.- Tetris

Es muy tentador quedarse con los juegos de la última etapa de la consola, más llamativos en el aspecto gráfico, pero lo cierto es que, en honor a la justicia, la época realmente gloriosa de la consola fue la de sus primeros cinco o seis años. Y en todos ellos la sombra de Tetris planeó victoriosa por encima del resto, un puzzle realmente adictivo que consistía en algo tan básico como apilar una serie de formas geométricas de diferentes tamaños para encajarlas en líneas horizontales completas, que se eliminaban para dejar paso a más piezas. La mecánica era tan sencilla como efectiva, y en Nintendo supieron ver el potencial de un juego que era capaz de llegar a un público más amplio que el infantil. La decisión de incluir el cartucho con la consola fue realmente acertado, potenciando enormemente las ventas del sistema y alcanzando por si solo la asombrosa cifra de 30 millones de unidades. Por su trascendencia, influencia posterior y relevancia desde su misma salida al mercado, la obra de Alexandre Pajitnov se ha convertido por derecho propio en uno de los juegos más importantes de la historia de este sector.

2.- The legend of Zelda: A Link to the Past.

Ya tuvimos ocasión de hablar de esta obra maestra en el repaso a los juegos portátiles de la franquicia Zelda, pero no está de más rescatar de nuevo algunos de los argumentos que sirven para coronar a este juego como uno de los mejores de toda la historia de Game Boy. Las aventuras de un náufrago Link por recuperar los instrumentos musicales mágicos necesarios para despertar al espíritu de la isla Koholit se convierte en una emocionante sucesión de mazmorras y enemigos finales de gran ingenio, que demostraron la plena forma de un sistema sorprendente que poco o muy poco tenía que envidiar a sus hermanos mayores. Link's Awakening tiene, además, la ventaja de una frescura poco habitual en esta serie, con la ausencia de elementos tan clásicos como la propia princesa Zelda, Ganon o el reino de Hyrule, sustituido para la ocasión por una isla plagada de montañas, pantanos, bosques y misterios que solo Link puede resolver. Para ser de Game Boy, este juego contaba además con una duración muy por encima de la media, que hacía que fuera, quizá, el menos portátil de todos los juegos. Si alguien todavía no lo ha jugado, la e-shop de Nintendo 3ds permite jugar a la excelente versión DX que se hizo para Game Boy color, que incluye una mazmorra extra y la posibilidad de llevar trajes de diferentes colores con sus correspondientes habilidades especiales. El único reproche que se le puede hacer, a día de hoy, es un sistema de salvar partidas algo engorroso, un minúsculo detalle de un juego grande en todos los demás aspectos. 

3.- Super Mario Land 2: Six Golden Coins

Puede que Super Mario Land lograra el milagro de hacer que el fontanero se paseara por metros, calles y colegios, pero lo cierto es que fue su secuela la que elevó la calidad de la saga dentro del universo portátil hasta cotas difícilmente imaginables, además de introducir a uno de los personajes más carismáticos de la franquicia, Wario. El juego contaba con sprites mucho más grandes y detallados que el primero, demostrando un conocimiento y dominio mucho mayor por parte del equipo de programación, y tenía en la variedad, cantidad y calidad su principal referente de identidad. Las aventuras de Mario por reunir las seis monedas mágicas con las que poder enfrentarse a Wario llevaban al héroe bigotudo a recorrer un total de 32 enormes niveles. La mecánica del juego, en esencia similar a la de la saga, se potencia con una serie de ítems que permiten diferentes habilidades a Mario, como la genial gorra de fuego. Además de esto, en lugar de limitarse a avanzar de nivel en nivel, el juego seguía la estela de Super Mario World con un excelente mapa donde poder seguir los progresos del personaje. Un clásico imperecedero, que me hizo replantearme seriamente mis preferencias "segueras" y que se ha conservado fenomenalmente bien ante el paso del tiempo.

4.- Metroid II: Return of Samus

Cuando antes mencioné el apoyo de Nintendo me refería, fundamentalmente, a lo que hizo con la saga Metroid. Nada menos que la segunda parte de toda la franquicia está en Game Boy, un título exclusivo que, al fin, no era una versión menor de ninguna de sobremesa sino una obra propia, que continuaba el excelente Metroid de NES de 1986. Ambientado poco tiempo después de los hechos de la primera aventura, en esta ocasión Samus Aran debe viajar al planeta SR388 para comprobar si en efecto los Metroid continúan siendo una amenaza para la galaxia. Decenas de escenarios con sus salas, puzzles, enemigos y sus características puertas esperan al jugador, que encuentra todos los elementos clásicos de la saga y la posibilidad de guardar partidas gracias a una batería especial incluida en el cartucho. Sus gráficos eran prácticamente iguales a los de NES, salvo por el tema del color, un detalle bastante importante dado que gracias a las diferentes tonalidades era posible percibir los cambios en la armadura de Samus, algo que aquí se realizó con indicadores visuales para que el jugador supiera con qué versión estaba en cada momento. Toda una joya y un imprescindible para el que, como un servidor, sea fan de esta maravillosa saga.

5.- Mega Man II

De todas las franquicias que han perdido vigencia en la actualidad, la que más echo de menos es, con diferencia, Mega Man. Este simpático personaje fue creado en los 80 por Capcom y se convirtió en buque insignia de las consolas de Nintendo, por lo que su trasvase a Game Boy era una simple cuestión de tiempo. Y si bien la primera entrega no terminó de cuajar del todo, en parte debido a un control bastante impreciso del personaje, Mega Man II y las siguientes entregas sí que estuvieron a la altura de lo que se esperaba. Este juego en concreto tenía una colección de villanos fenomenales, cuyos niveles podía elegir libremente el jugador. La gracia del juego está en que cada villano derrotado nos otorgaba un arma especial que podíamos utilizar durante el resto del juego, alguna de las cuales era realmente eficaz contra otros villanos. Esto dotaba de un elemento de estrategia el asunto y hacía que cada partida fuera diferente, dependiendo del camino que hubiéramos optado. Por su parte, Mega Man tiene una respuesta fenomenal en sus saltos y disparos, y controlarlo es toda una gozada por niveles de nieve, factorías o bosques, a lo que se suman los niveles donde controlamos a su fiel perro, que hace las veces de nave voladora. Eso sí, la dificultad del juego es endiablada, como corresponde a la franquicia, por lo que no es apto para cardíacos. Avisados quedan.

6.- Wario Land

Como ya mencionamos a propósito del número 4 del top de Game Boy, uno de los mayores aciertos de Super Mario Land 2 fue la introducción del carismático Wario, un tipo violento, fanfarrón y caradura que pronto se ganó el corazón de muchos jugadores. Era cuestión de tiempo que Wario tuviera su propio juego, donde dar rienda suelta a toda su personalidad, y por ello la tercera entrega de la saga le fue consagrada a él con todos los honores. A diferencia de los Marios anteriores, este juego no depende tanto de las plataformas como del ingenio para solventar puzzles, encontrar llaves y derrotar enemigos, lo que otorgó una frescura que le vino fenomenal a la saga Land. Por encima de todo, Wario Land es realmente divertido y descacharrante, con un personaje desatado capaz de embestir o arrojar a sus adversarios contra todo lo que se mueva, y puso los cimientos para toda una sub-saga que Nintendo ha potenciado en sistemas posteriores donde Wario es el conductor de una serie de juegos, puzzles y actividades creativas. Quien no haya visto de lo que es capaz la saga Wario & Watch que le dé una oportunidad, porque bien merece la pena.

7.- Castlevania II: Belmont's Revenge

Esta prolífica saga conoció diversas entregas en todas las plataformas de Nintendo. Game Boy no fue una excepción, y sin lugar a dudas esta segunda entrega es la mejor de todas. Simon Belmont vuelve a estar de nuevo a nuestras órdenes para vencer a las fuerzas de Drácula, que se alza todopoderoso en su imponente castillo. Elementos clásicos como el látigo o esos candelabros que escondían corazones (de verdad, a veces la lógica de los juegos es para echarse a temblar). A diferencia de una primera entrega que demostró haberse hecho con bastante prisa, aquí vuelven además el agua sagrada y las hachas arrojadizas, ausentes en la primera parte. El tratamiento de los personajes es correcto, aunque su tamaño se me antoja algo pequeño, pero tiene efectos de luz bastante resultones en algunos momentos de las mazmorras (algo impresionante, para tratarse de una Game Boy), y contiene todos los elementos imprescindibles para satisfacer al más exigente fan de la saga. Todo un seguro de vida, que conoció algunas secuelas más en el sistema que, sinceramente, no estuvieron a la misma altura que este gran juego.

8.- Kirby's Dreamland

Puede que no sea el mejor Kirby de todos los tiempos (a mí Epic Yarn me parece la cúspide de la franquicia), pero el hecho de que Dreamland sea el debut de este personaje merece por lo menos una referencia de honor dentro del top. Es cierto que visto con ojos contemporáneos puede parecer un plataformas excesivamente sencillo e infantil, pero el carisma de este personaje es indiscutible y, además, resultaba del todo apropiado para un sistema cuya media de edad de jugadores estaba entre los 5 y los 10 años. Kirby resulta perfecto como mascota y soporta perfectamente el juego, con habilidades de lo más curiosas y efectos de deformación que hasta entonces no se habían visto. Ha sido homenajeado en innumerables ocasiones, como el escenario de Smash Bros donde aparece ese magnífico jefe final llamado Whispy Woods, el árbol asombrado. Todo un clásico del sistema, que conoció una secuela que lo superaba en prácticamente todos los aspectos, salvo quizá en uno de los más importantes: la frescura.

9.- Donkey Kong Land

El milagro hecho portátil. Cuando nadie pensaba que la saga Donkey Kong Country era capaz de sorprendernos más, va el equipo de desarrollo de Rare y se saca de la manga esta maravilla que conservaba buena parte de las virtudes del original. Lógicamente, la potencia limitada de Game Boy afectaba a los escenarios, carentes de los fabulosos planos de scroll y la profundidad del original de SNES, pero aún así resulta muy meritorio haber logrado captar la esencia de una saga que basa su potencial en un aspecto gráfico sobresaliente, porque los sprites renderizados seguían ahí, aunque en versión 8 bits, claro. Los movimientos de Donkey y Diddy eran realmente fluidos y el plataformeo era directo y sin complicaciones, lo que sin duda contribuyó a convencer a crítica y público. Hablando de eso, y quizá en atención al público de referencia de la consola, menos experto que el de sobremesa, el nivel de dificultad se rebajó lo justo como para permitir a los más pequeños disfrutar del juego de principio a fin, algo muy de agradecer. Una auténtica joya que, obviamente, conocería dos merecidas e igualmente satisfactorias secuelas.

10.- Pokémon Azul / Rojo.

Vaya por delante que jamás he sido fan de esta saga, que nunca he terminado de entender bien los motivos de su éxito y que, seguramente por motivos generacionales y ajenos, por tanto, al juego en sí, siempre me ha costado comprender los entresijos de este fenómeno que arrasó desde su misma concepción, alzándose con el puesto de segundo mejor juego en ventas de la historia de Game Boy, con 23 millones vendidas. En cualquier caso, su importancia para el sistema es tal que sería injusto no incluirlo en el top 10. En realidad, la trampa está en que no es un juego, sino dos que pueden combinarse a libre elección del jugador (algo que recogería más tarde el excelente binomio de Nintendo y Capcom con Zelda: Oracle of Seasons & Ages).

Este juego nos pone en la piel de Dash, un joven que va coleccionando unas criaturas llamadas Pokémon a las que puede entrenar, mejorando aspectos de su capacidad de combate y defensa, para después enfrentarlos con los Pokémon de otros entrenadores. Se trata, por tanto, de un rpg de combate por turnos donde se busca potenciar por encima de todo elementos estratégicos con unas criaturas de simpático diseño. La obsesión por coleccionar todas estas criaturas, diferentes en cada uno de los juegos, llevó a cotas inéditas en este sector, donde incluso se podían pasar bichos de una portátil a otra a través de un cable de conexión. Tanto fue así que durante años los niños eran capaces de citarte de memoria todas estas criaturas pero se quedaban bizcos ante la imagen de una simple vaca. Sea como fuere, la saga ha permanecido vigente hasta hoy día, tras sus exitosos pasos por Nintendo 64 (Pokémon Stadium) y por las siguientes portátiles de Nintendo, donde ha continuado con la estrategia de la combinación de varios juegos. El anuncio, hace bien poco, del estreno de la franquicia con Pokémon X & Y ha sido toda una noticia en las webs y en el ánimo de unos jugadores que, por mucho que yo siga sin entenderlo, adoran esta saga.

3 comentarios:

LaPingu dijo...

Yo tuve una gameboy pocket, fabulosa ^^ de hecho la tengo aun guardada.

Por cierto, este finde es el RetroMadrid, una feria de consolas y videojuegos viejunos ;)

Victor Abarca dijo...

Genial la entrada!

También tuve la game boy pocket y muchos de los juegos son imprescindibles. Entre mis favoritos cuando era muy pequeño eran:

- super mario

- bactericida

- wario

- Pokemon azul, rojo y amarillo!!! y el cable link!

¡qué tiempos!!!! <3

Lala Latin America dijo...

Buenos tiempos aquellos, de esos juegos el que más jugué fue Pokemon. Gracias por el artículo. Espero tu nuevo artículo con ansias suerte.