domingo, 10 de febrero de 2013

La consola del mes (2): Super Nintendo (1990-1997)


Antes de nada, una pequeña confesión: siempre que sale a relucir el tema de Super Nintendo reconozco que tengo un pequeño remordimiento, heredado de aquellos tiempos más infantiles en que uno apostaba por un sistema y se convertía en fan-talibán de su compañía contra viento y marea. Por eso, para un "seguero" como yo, Super Nintendo es y ha sido siempre la prueba irrefutable de que por mucho que me empeñe y trate de convencerme, Sega ha sido siempre una empresa chapucera que descuidó al usuario y lo maltrató con cientos de actualizaciones, periféricos y consolas fallidas, como habrá (dolorosa) ocasión de comprobar una vez más en el artículo dedicado a la Sega Saturn, mientras que Nintendo era justo lo contrario: una compañía seria, dedicada al usuario y preocupada por ofrecer un producto de la máxima calidad para fidelizar al cliente.

Digo esto porque yo aposté en su momento por Megadrive y tardé cuatro largos años en reconocer la inferioridad sobre su más directo rival. No fue hasta 1994, con Donkey Kong Country arrasando en el mundo entero, cuando ya me harté de esperar grandes juegos que nunca terminaban de llegar a Megadrive y, muerto de envidia por los juegazos que salían para su rival día sí y día también, finalmente me pasé a la 16-bits de Nintendo. Esto implica también que la experiencia que tengo de la consola es la de su último ciclo vital, precisamente cuando las empresas desarrolladoras ya eran capaces de sacarle a la consola todo su potencial, y bien que me beneficié de ello.

El hardware.

Esto se debe a que en noviembre de 1990, cuando salió al mercado, todo el mundo se quedó de piedra al comprobar que este hardware tenía un procesador menos potente de lo que se esperaba de Nintendo. Fue la propia compañía la que tuvo que aclarar que en realidad la consola contaba con toda una red de procesadores y chips adyacentes al principal, encargados de diferentes efectos de sonido y vídeo, y que solo dominando esa red se podían obtener grandes títulos. Esto explica que la primera oleada de juegos no fuera tan impresionante como debía, y que hasta bien entrada la década no comenzaran a salir juegos de verdad potentes por parte de las third parties.

En cualquier caso, Nintendo sí lo hizo todo bien desde el principio: saltó a la palestra con Super Mario World, que es una obra maestra, con  Zelda: A Link to the Past casi listo para el año siguiente, y convenció a las principales empresas para desarrollar exclusivos de una calidad excepcional para ella. Así, Square le hizo nada menos que Final Fantasy IV, V y VI, que están considerados verdaderas joyas del género, por no mencionar el que posiblemente sea el mejor juego de rol de todos los tiempos, Chrono Trigger. Capcom, por su parte, fue la encargada de llevarle grandes juegos arcade como Street Fighter II (exclusiva temporal durante bastantes años), así como las sagas Mega Man X o Final Fight. En cuanto a Konami, qué decir, con series triunfales como International Superstar Soccer, Super Castlevania IV y Dracula:X, TNMT: Turtles in Time, Sunset Riders... Y todavía faltaba por llegar JVC con Super Star Wars o Indiana Jones Trilogy y la desarrolladora británica Rare, con su imponente trilogía de Donkey Kong Country, Killer Instintc... La lista, en suma, es interminable.

Y es que al margen de cualquier otra consideración, el principal factor que explica el indiscutible éxito de Super Nintendo y sus 50 millones de unidades vendidas es su incomparable catálogo. Estamos hablando de más de 700 títulos de una calidad media realmente asombrosa, empezando por la propia Nintendo, que supo potenciar sagas clásicas, como Mario, Zelda o Metroid con grandes versiones, así como introducir franquicias nuevas de una calidad incuestionable que ahora son referentes ineludibles, como Pilotwings, Starfox, F-Zero, Super Mario Kart... A todo esto se suma otro factor fundamental, una jugabilidad a prueba de bomba potenciada por un mando de control que es de lo mejor que ha habido en la historia, sencillo e intuitivo, y que por primera vez incluía los botones superiores L y R, ahora tan comunes en el resto de consolas, más cuatro botones en cruz en una época en la que lo normal eran dos o tres alineados. Esto tenía un impacto directo en que prácticamente todas las funciones imaginables tenían asignación automática, algo esencial para juegos de lucha o de rol, que podían acoplar perfectamente sus necesidades a un mando completísimo.


No obstante, Super Nintendo no estuvo exenta de algún que otro patinazo, aunque siempre de menor calado que los cometidos por su directa competencia. Así por ejemplo, Nintendo sacó a la venta casi al mismo tiempo que el lanzamiento del sistema una extraña idea llamada Mario Paint, una especie de Paint Brush que incluía un ratón y una alfombrilla, con la idea de poder realizar dibujos a color en la pantalla. No es que estuviera mal en sí, sino que el asunto se volvía absurdo desde el momento en que dichos dibujos no podían salir de ahí de ninguna manera, al margen de las limitaciones de un interfaz que pronto quedó superado por su más que superior competencia en los PC's, con capacidad de almacenamiento superior e impresión. Otra idea bastante aleatoria fue la del Super Scope. A principios de la década se habían puesto de moda las conversiones de arcades de disparos a consolas domésticas, para los que las compañía solían diseñar mandos en forma de pistola o similar. Bueno, pues a Nintendo no se le ocurrió otra cosa que hacer un bazuca. Así, como lo oyen. Pero lo mejor de todo es que el juego que incluía no era un Rambo o algo similar, sino un juego de caza de animalitos dulces de la mano del inefable Yoshi. Tan surrealista como poco productivo.

Quizá el mayor error de Nintendo fue su contagio de la fiebre por el dichoso CD de las narices. Influido por las aberraciones de Sega con su Mega-CD, los de Nintendo entraron en contacto con Sony para que desarrollara un periférico para la Super Nintendo capaz de leer CD's. La historia es mucho más compleja, pero para resumirla se podría decir que finalmente el resultado no fue satisfactorio para la gran N, que dio carpetazo al asunto y se centró en la elaboración de cartuchos. Lógicamente, los desarrolladores de Sony no tiraron por la borda todo el trabajo que habían hecho, sino que lo reciclaron y rebautizaron con un nombre que ya tendría ocasión de provocar pesadillas a los de Nintendo: Playstation.

Para terminar este apartado, creo que es de justicia reconocerle a Super Nintendo la superioridad técnica sobre sus rivales (con la excepción de Neo Geo, que jugaba en una liga aparte para niños asquerosamente ricos). Para la época, ver juegos como Star Fox, Stunt Race FX o ciertos niveles de la magnífica trilogía de Star Wars, que movían polígonos planos o sprites a una velocidad bastante decente, fue solo posible gracias al Chip Super FX, uno de esos procesadores adyacentes que permitía lujos técnicos bastante meritorios en su tiempo. Su procesador de sonido era netamente superior al de MegaDrive, lo que permitía melodías mucho más elaboradas (la banda sonora de Donkey Kong Country o de Chrono Trigger son dos auténticas maravillas, por poner solo un par de ejemplos). Y a todo esto suma una paleta de colores enorme y muy superior a sus rivales. No sé si aquel logo publicitario de "el cerebro de la bestia" es o no exagerado, pero lo cierto es que no había nada mejor.

Toca ahora hablar de los juegos, claro. Ya hemos mencionado algunos de pasada, y al igual que ocurrió en el caso de Megadrive con algunas joyas que no pudieron entrar, como los geniales Aladdin o Comix Zone, el problema de hacer un top 10 es que me tengo que dejar por fuerza a más de uno y más de dos clásicos inolvidables. Espero que los lectores sepan perdonar mis olvidos y las obligadas ausencias.


El software

1.- Street Fighter II

Hay juegos buenos, juegos que marcan época y luego está Street Fighter II. Es así de sencillo. Un auténtico revienta salones arcade, que arrasó en medio mundo y, finalmente, conoció una gloriosa conversión para la recentísima Super Nintendo (hay que recordar que el juego salió con la consola en España, que llegaba tarde como siempre a todo este tipo de citas). Es cierto que el juego conoció varias versiones que mejoraron notablemente aspectos como la velocidad del juego o la inclusión de hasta ocho nuevos personajes (los cuatro jefes finales de la primera versión y cuatro nuevos, específicamente diseñados para Super Street Fighter II Turbo, la versión definitiva en SNES). Sin embargo, la primera versión fue la que supuso el aldabonazo definitivo para convencer a todo el mundo de que los 16 bits eran capaces de competir de tú a tú con los todopoderosos arcade, sin esos molestos complejos que aún durarían hasta las siguientes generaciones. Por más que hubo intentos de destronar al rey tratando de mejorar el aspecto técnico, como Mortal Kombat, Killer Instinct o Rise of the Robots, que sustituían los clásicos sprites por captura de movimientos o gráficos renderizados de gran calidad, lo cierto es que ninguno de ellos logró jamás la asombrosa jugabilidad de un título equilibrado hasta la perfección. De hecho, y ahora que ya este tipo de declaraciones no levantan polvareda alguna, podemos decirlo tranquilamente: por mucho que lo intentasen, todos los juegos de lucha al lado de Street Fighter II parecían de una generación anterior. Un clásico imperecedero como pocos y el principal responsable de que todo el mundo quisiera una Super Nintendo a principios de los 90, por más que le pesara a Miyamoto.

2.- Donkey Kong Country

Hablando de pesares de Miyamoto, aquí está el que quizá fuera su mayor dolor de cabeza. Qué duro tuvo que ser para el diseñador ver cómo su criatura caía en las amorosas manos de Rare, que lo mantuvo siempre al margen del desarrollo de un título a sabiendas de que el caprichoso y dictatorial genio de Nintendo hubiera trastocado hasta la médula de aquel título si le hubieran dejado. Posteriormente, y quizá llevado por la envidia de que estos plataformas tuvieran más resonancia que el propio Mario durante unos años, Miyamoto ha declarado que nunca entendió el éxito de los juegos de Rare, que a su juicio eran lamentables en el aspecto jugable, por mucho que lucieran de forma magnífica en pantalla. Puede que sea cierto para Killer Instinct, que era un ladrillo injugable que nada tenía que ver con la recreativa en la que estaba basada, pero la trilogía del mono de Rare es una pasada en todos los sentidos y ha permanecido con justicia durante décadas en la retina de los jugadores (tan es así que en Wii se llegó a hacer una secuela espiritual, Donkey Kong Country Returns, imagino que con Miyamoto echando espuma por la boca). 
Sea como fuere, lo cierto es que 1994 era un año en el que ya se hablaba de las bondades de las consolas de la siguiente generación, la Playstation de Sony y la Saturn de Sega, y en estas llega Donkey Kong y deja a todos con la boca abierta: un universo plagado de variedad, calidad y cantidad, donde dos personajes en modo de un jugador o cooperativo atravesaban todo tipo de peligros para recuperar... un montón de plátanos. Sí, un argumento profundo donde los haya, pero que funcionaba y que tenía en unos magníficos (y enormes) jefes finales renderizados uno de sus puntos más hilarantes y divertidos. Donkey Kong Country es un ejemplo de juego profundo, absorbente y endiabladamente difícil, que tuvo consideración de clásico ya desde su salida. Supuso, en suma, la revitalización de un personaje que llevaba muerto desde hacía una década, elevó a los altares a Rare y fue el punto de inflexión de una fructífera relación que alcanzaría cotas aún más gloriosas en la época de Nintendo 64, aunque de eso ya habrá tiempo de hablar. 

3.- The Legend of Zelda: A Link to the past

Para muchos el mejor juego de toda la franquicia, A Link to the Past nació para la gloria, así de claro. Superando en absolutamente todos los aspectos a sus predecesores, con unos gráficos muy cercanos a dibujos animados y un arsenal repleto de objetos llenos de posibilidades, esta genial aventura de rol y acción se convirtió en un clásico instantáneo y será recordada siempre por su excelente banda sonora. La trama repite punto por punto los esquemas básicos de la saga, con un universo central que el jugador debe explorar hasta dar con los accesos a las mazmorras donde se encuentran los siguientes objetos necesarios para hacer avanzar la historia. Miyamoto y su equipo pusieron toda su alma en un juego que, a pesar de las limitaciones de la consola, hacía verdaderas virguerías como efectos de luz en el bosque, niebla en los niveles inferiores de las mazmorras o pantanos, llamas y candelabros en salas oscurecidas. A todo ello suma un fabuloso diseño de niveles, con mazmorras que ascendían sobre sí mismas (lo de jugar con las caídas en algunos puzzles era muy sucio, por cierto), y un desarrollo intenso, profundo y muy adictivo. Todo un ilustre del catálogo.

4.- Chrono Trigger

Existe un Dream Team del baloncesto, formado por Jordan, Bird, Magic Johnson y compañía, y luego existe el otro Dream Team, que componen los principales artífices del éxito de la saga Final Fantasy clásica más uno de los diseñadores de anime más célebres de todos los tiempos: me refiero a Hironobu Sakaguchi, Kazuhilo Aoki, el músico Nobuo Uematsu y la guinda del pastel, Akira Toriyama, el genio detrás del inmenso Dragon Ball. Entre estos cuatro genios se las apañaron para dar luz a un proyecto al margen de otras franquicias que cosechó un éxito de crítica y público sencillamente glorioso a principios de 1995, cuando Super Nintendo se encontraba a principios de su invierno vital. Chrono Trigger fue el resultado de juntar tantísimo talento, una experiencia de rol, acción y aventura que incluía aspectos tan revolucionarios para la época como sus diferentes finales, aventuras secundarias en función del grupo de personajes elegido, decisiones que marcaban el rumbo de la historia según el jugador y, especialmente, unos gráficos sobresalientes y un sistema de batalla dinámico y entretenidísimo. 
El fabuloso diseño de los personajes de Toriyama sumerge al jugador en un universo fantástico, soberbio y repleto de carisma, humor y personalidad. Uematsu pone todo su arte en una partitura al servicio de una narración, obra de Sakaguchi y Aoki, que no deja respiro y que gravita en torno a la amistad, el amor y el destino de la humanidad con un ritmo apasionante, que no decae jamás y está plagado de sorpresas hasta el último minuto. Ha habido otros juegos de rol para el sistema, sin duda buenísimos y con una calidad soberbia (como Secret of Mana, Terranigma o el genial Illusion of Time, que fue además el primero en llegar traducido a España), pero ninguno llega a la altura de Chrono Trigger. Es, quizá, el mejor rpg de todos los tiempos, un triple en el último minuto que vale diez anillos de oro y que aún hoy despierta admiración en jugadores de todo el mundo. Clásico inmortal.

5.- Super Mario World 2: Yoshi's Island

Seguro que muchos fans de SNES estarán ahora mismo acordándose de todo mi árbol genealógico por haber colocado a la secuela, y no a Super Mario World, en este puesto de honor. Me da igual: Yoshi's Island es una obra de arte desde el primer minuto, con una jugabilidad muchísimo más depurada que la del clásico de 1990 y que hace un aprovechamiento del sistema y muestra un conocimiento y maestría por parte del equipo de Miyamoto sencillamente magistrales. La idea es una vuelta de tuerca sobre el concepto clásico de los Marios, con el dinosaurio que precisamente saltó a la fama en la primera parte cobrando un protagonismo mayor y merecido. Su objetivo es recorrer una serie de mundos, que parecen dibujados con unos asombrosos lápices de colores, protegiendo al bebé Mario, que apenas participa en la historia salvo para berrear como un condenado cuando cae en las garras de los rivales de Yoshi. El juego está plagado de momentos surrealistas, geniales y sorprendentes, con una variedad y una calidad para echarse a temblar: bosques, montañas, castillos, mundos acuáticos... Todo luce de maravilla, mejor que nunca, y cuenta además con unos efectos de morphing o deformación de sprites que no se habían visto en la vida. El enfrentamiento final con Browser, que nos arroja objetos desde el fondo del escenario, y las mágicas intervenciones del mago se convierten por derecho propio en momentos inolvidables del sistema, y referentes de un tiempo que demostró que la consola estaba más viva que nunca, allá en los albores de su existencia. Imprescindible.

6.- Super Mario Kart

De todas las nuevas franquicias que Nintendo estrenó en este sistema, quizá la que mayor impacto posterior ha tenido sea la de Mario Kart. La idea era realizar un spin-off con los personajes clásicos de Nintendo dándose tortas por llegar los primeros en una carrera. Desde el comienzo, Miyamoto tuvo claro que el concepto de "justicia" o mérito para el mejor corredor iba a quedar en un segundo plano, potenciando los elementos arcade del juego con una serie de ítems capaces de dotar de mayor velocidad, fuerza o potencia a los jugadores durante breves lapsos de tiempo. Así, Super Mario Kart se convirtió en una frenética carrera por la supervivencia por escenarios inspirados en los clásicos del inmortal plataformas en 2D. Haciendo un uso muy inteligente de la pantalla, que por primera vez permitía a dos corredores competir al mismo tiempo, o del mapa en el modo de un jugador y con un conseguido efecto de pseudo-3D, Miyamoto creó una piedra fundacional que aún habría de dar entregas netamente superiores a esta en cantidad, calidad y variedad, pero que obviamente perdieron el factor sorpresa de este pedazo de juego de carreras que ha sido copiado hasta la saciedad sin ningún éxito, como no podía ser de otro modo. Toda una demostración de fuerza, clase e ingenio por parte de Nintendo.

7.- International Superstar Soccer Deluxe

Ya comenté en la entrada destinada a FIFA International Soccer que para mí se trataba del mejor juego de fútbol de toda la era de 16 bits, y lo mantengo. No obstante, muy poco tiempo después llegaría el primero de una saga tan importante o más que la de EA Sports de la mano de una Konami más que inspirada. International Superstar Soccer es un monumento al fútbol directo, divertido y emocionante, que premia el riesgo y favorece que los goles lleguen por decenas en cada partido. Sin la exigencia, dificultad o precisión milimétrica de FIFA, ISS adopta una postura mucho más enfocada a las partidas multijugador y una perspectiva lateral con enormes personajes detalladamente animados. Gráficamente el juego es una maravilla, y el control es sensacional, como era de suponerle a una compañía que a la altura de 1995 conocía ya perfectamente el hardware. Es cierto que su corta plantilla de selecciones nacionales, nombres ficticios de jugadores y opciones palidece ante la monstruosidad de FIFA (algo que sigue siendo así a día de hoy en muchos sentidos, por cierto), pero no se le puede negar su condición de mejor juego deportivo del sistema con diferencia. Realmente divertido. (Y por cierto, el detalle del perro que se cuela en el campo me sigue pareciendo para quitarse el sombrero).

8.- Star Fox / Starwing

Quizá el que peor ha envejecido de todo el top 10, pero me gustaría destacarlo porque para mí supuso un elemento diferencial respecto de su gran rival. Megadrive jamás logró nada parecido a esto, por mucho que intentara redimirse con aquella estrambótica conversión de Virtua Racing de 1995 que palidecía ante las otras versiones del mismo juego. Star Fox (o Starwing en Europa) llegó antes, pegó fortísimo y creó además la sensación de que el chip FX era capaz de hacer cosas aún mejores. Es cierto que esto luego no terminó de demostrarse así, ya que el resto de juegos que emplearon el chip quedaron por debajo del clásico de Argonaut. La historia nos ponía en la piel del líder de un escuadrón de animales-pilotos, capaces de moverse con total soltura con naves aéreas, terrestres o marinas de gran diseño por unos escenarios vertiginosos y plagados de enemigos. El juego permitía una libertad relativa de movimientos, que tan bien implementaría en la generación siguiente la saga Panzer Dragoon, pero llevaba al jugador por una ruta determinada con situaciones realmente vibrantes y unos malos finales sensacionales. Del mismo modo que Mario Kart, esta franquicia luego conoció una versión magistral que superaba a su ilustre predecesor en prácticamente todos los aspectos, Star Fox 64 (que hace un año conoció una adaptación para 3DS), pero sigue permaneciendo en la retina de muchos como un auténtico hit de la época de 16 bits.

9.- Dragon Ball Z: Super Butouden 2

Como siempre, reservo para los puestos finales joyas incomprendidas o quizá menos indiscutibles que los anteriores, y aquí es de justicia destacar el papel de Dragon Ball Z 2 como uno de los juegos que más envidia despertaron jamás en los usuarios de Sega. Hay que recordar que por aquel entonces España vivía la fiebre de Dragon Ball en todo su apogeo, y que la saga Z estaba arrasando a niveles difícilmente explicables para cualquier persona razonable. El universo de Goku ya había sido trasladado a consola con mayor o menor fortuna, pero este juego marca un antes y un después. Se trata de un juego de lucha en 2-D con algunas novedades realmente diferenciales: quizá la mayor sean sus escenarios amplísimos, que permitían la posibilidad de partir la pantalla para seguir la evolución de cada uno de los dos contendientes (se incluía hasta un mapa lateral para indicar la posición de cada jugador, y todo). Los luchadores tenían además una barra de vida y otra de energía adicional, que debían recargar antes de ejecutar los golpes especiales, y que dotaba al juego de un componente estratégico que clásicos como Street Fighter II no tenía, por poner un ejemplo. Luego estaba el catálogo de personajes, que hacía realidad el sueño de todos los fans que éramos de la saga: Goku, Vegeta, Piccolo, Trunks, Célula, Son Gohan, Broly... Todos ellos bien animados, formados por unos sprites enormes y con todos y cada uno de los golpes que nos sabíamos de memoria, y que eran ejecutados con precisión aunque, eso sí, sin alcanzar la fluidez del rey de la lucha. Hasta ahí podíamos llegar.

10.- Sunset Riders

La guinda a este pastel de grandísimos juegos la pone el que para mí es una de las mejores conversiones de arcade a consola de los 16 bits. Konami había cosechado un éxito apabullante en los salones de todo el mundo con este fabuloso shooter en 2D protagonizado por cuatro vaqueros armados de diferentes maneras (Billy y Steve con pistolas, Cormano con escopeta y Bob con rifle). A lo largo de ocho larguísimos niveles, los jugadores recorrían todos y cada uno de los escenarios clásicos del western (aldeas, poblados indios, trenes con su correspondiente locomotora, fuertes apaches, bosques y palacios mexicanos...) Todo era una fenomenal excusa para disparar a todo lo que se moviera, con potenciadores para aumentar el número de armas o su carga de disparo, y con unos enemigos pertinaces donde destacaban unos malos finales realmente complicados (en ocasiones, hasta dos seguidos, como la fabulosa escena del saloon tras acabar con el jinete arrogante). El juego era puro frenesí, como se podía apreciar en sus fantásticas fases de bonus o en las que íbamos montados a caballo, y de las conversiones a consola la de Super Nintendo brillaba con luz propia, porque era casi idéntica al arcade. La de Megadrive era mucho peor: perdía en gráficos, tenía dos personajes menos y sus escenarios habían sido retocados, reducidos y empobrecidos en función de no se sabe muy bien qué criterio. La de Super Nes, en cambio, transmitía las mismas sensaciones que la máquina, y de ahí este puesto honorífico, pura dinamita que no alcanza el 10 porque a los genios de Nintendo les pareció que eso de acribillar cheyennes era demasiado duro y los reemplazaron por otros enemigos aleatorios (que no se sabe bien qué hacían viviendo en un poblado indio, pero bueno...). Un juegazo que, por cierto, se subasta en Internet ahora mismo por la friolera de 300 euros en su versión completa, con caja e instrucciones. De locos.

P.D. Como decía antes del listado, me doy cuenta de que me dejo muchos títulos en el tintero: fuera del top se han quedado, por muy poco, clásicos como Super Castlevania IV o Super Metroid. El motivo de estas dos ausencias es que, aun siendo grandes juegos, no revolucionan el sistema ya creado para NES, sino que lo potencian gráficamente y añaden más elementos de profundidad en el juego, pero no mucho más (sé que suena duro, pero es así). A mi juicio, ambas sagas sufrieron revoluciones de verdad con el impresionante Castlevania: Lords of Shadow (PS3 y XBOX-360, 2010) y, muy especialmente, con esa obra maestra llamada Metroid Prime (Gamecube, 2003). El otro gran ausente, al margen de Mega Man X, podría ser cualquiera de los Final Fantasy aparecidos para SNES pero, sinceramente, con Chrono Trigger de representante del género rpg yo creo que basta y sobra.

3 comentarios:

alejandro vizcaino dijo...








Buenos días Nacho,

Estoy encantado con la entrada, tanto que he tenido que dividir mi comentario en dos por que no me entraba jeje.


He tenido todo el fin de semana para leer la entrada y disfrutar con una de las mejores consolas de la historia. He de decir que dentro de mi top (como es evidente por otro lado) no tenia pensado poner alguno de los juegos que tú has mencionado, y sin embargo tras leerlo e investigar, he podido comprobar, que casi 16 años después sigo descubriendo joyas nuevas del catálogo.

En primer lugar, tengo que decir que mi relación con la Snes, comenzó tarde. Como mucha gente de mi generación, crecimos junto a un nuevo modo de ocio el “del video juego”. Los padres veían esas máquinas como monstruos succionadores de almas y era muy raro que te dieran facilidades para comprar una consola.

En las navidades de 1994, me enamoré de un juego llamado “el rey león”. Todos los días después del colegio, iba al centro mail, donde podía disfrutar de una Snes, con el cartucho.

Yo venía de unos años jugando a la Nes, disfrutando como un enano, pero con una sana envidia de ver que la Super Nintendo arrasaba. Esas navidades, recuerdo estar con mi padre en el centro comercial haciendo las compras de navidad. Me extraño que se dirigiera a la zona de video juegos sin forzarle yo. Cual fue mi sorpresa cuando, mi padre cogió un pack de Snes con el Mario All STAR y lo metió en el carrito. Si, la compró pero ¡¡para mis primas pequeñas!!

Recuerdo muy bien como yo estaba mirando como loco por la zona de Nintendo, Nes, buscando el cartucho del Rey León , pero al no encontrarlo, mi única opción fue coger el cartucho del Street Figther 2 para game boy. Cuando estábamos en la cola para pagar, mi padre al verlo dijo: “¿esto es lo que te vas a coger por reyes?” “Anda, corre y cogete otra Super Nintendo”

Y así en 1994 conseguí la tan ansiada consola.


He de decir que mi Top , esta condicionado claramente por mis amigos. Al tener tan tarde la consola, yo me alimentaba de las partidas y juegos que mis amigos tenían. Y he de reconocer, que pocos tenían la Megadrive. Salvo alguna excepción, recuerdo ir a casa de estas personas y aburrirme, viendo como estaban desesperados por convencerme de que Megadrive era mejor. Demasiado tarde, Super Mario Bros 3 ya había marcado mi camino dentro del mundillo.

Esas navidades, les dije a todos mis amigos que me habían comprado la consola, y en su generosidad, además del juego que me venia con la consola, me dejaron joyas como el Mario kart o el Mortal Kombat.

alejandro vizcaino dijo...

Bueno y sin más dilación, voy a compartir, mi TOP 10 en formato regresivo.

10. Mortal Kombat II: Para mí, el mejor juego de la saga sin duda. Tenía de todo, incluso sangre. Pero lo que más me impresionó fue la velocidad con la que se movía el juego , en comparación con su predecesor. En términos de lucha un imprescindible.

9. El Rey León: Cómo he dicho anteriormente uno de los juegos por los que deseaba tener una Snes. La pega fue que para la época, por lo menos a mi, me parecía muy dificil, y nunca me lo pude pasar.

8 Mario Kart.

7. Dragon Ball Z 2.

6. Donkey Kong Country.

5. Aladín: Un plataformas increible. Muy rejugable. Actualmete he podido compararlo con el de Megadrive, y para mí gráficamente es superado sin duda por el de Sega, pero jugablemente es insuperable. Mi recomendación, tener los dos.

4. Super Mario World 2: Coincido contigo en todo , añadiendo, que al llegar tan tarde a la consola , esta segunda parte, era la novedad y supuso un cambio de gráficos que le sentó genial ( gracias Rare). Tenía miles de efectos increibles, como deformaciones. Era muy largo y muy divertido. Sin duda un juego, gestado en la madurez.

alejandro vizcaino dijo...

3. Iss DELUXE: Coincidiendo contigo, tengo que ampliar la calidad de este juegazo. Por un lado, veníamos de un juego como Fifa, con unos gráficos un tanto incómodos para jugar, con esa perspectiva diagonal. En Megadrive el Fifa funcionaba perfectamente, con un control suave y con la sensación de que el futbolista respondía a lo que nostros pediamos.

En Snes, es otro cantar, los jugadores se manejaban horriblemente, si le dabas a correr, el “muñeco” se deslizaba literalmente por el campo , y en 4 zancadas se lo recorría. Los pases eran una lotería y los tiros… Te invito cuando quieras a que lo veas con tus propios ojos. Si no se te quema la retina je je. Y para colmo, su mayor estandarte, las licencias de mil ligas, si , pero ¡¡del año anterior!! No fue hasta fifa 98 cuando la saga tenía las plantillas actualizadas, y hasta 2001 cuando comenzaba a tener equipaciones reales.

Yo me compré el FIFA 96 y 97, y los vendi corriendo , cuando vi el ISS. Graficamente , con un campo en vista lateral , te mostraba unos jugadores increiblemente grandes, y con detalles, como el pelo y las equipaciones reales que te dejaban boquiabierto. No tenía licencia , pero bueno, es peor que no tuviera nada más que selecciones.

El control era increible, con un manejo esquisito del cada “muñeco”. ¡Hasta podías pararte y ponerte a dar toques al balón!.

El mejor juego de futbol sin duda, para la Snes, y remarco esto por que el control del Fifa 96 en Megadrive, le sube muchos puntos.

2. Super Street Figther 2 turbo: Perfecto! La versión mejorada del original. Lo tiene todo. A si que no necesito añadir más.

1. Donkey Kong Country 3: Si no lo has jugado, no te hablo jeje. Yo me había pasado el 1 , pero si que es verdad , que es un plataformas sencillo, en el sentido de que hay que pasarse las pantallas y listo. Es poco rejugable por que la mecánica es repetitiva hasta la saciedad, pero claro tampoco puedes pedir más a un plataformas.

Pero llega el dk3, con unos gráficos muy suaves y una variedad de escenarios increibles, mini juegos con los Kong en un primer plano alucinante y te acabas las fases… pero de pronto ves que te marca un mísero 60% del juego y dices, “va paso de conseguir todas las letras para nada”. Pero aquí viene la diferencia , el mapa principal del juego se modifica, tienes que investigar para encontrar sitios ocultos, con la familia Kong , conseguir vehiculos que te den acceso a otras áreas, hablar con la familia Osos… ¡¡tienes un juego de rol !!

Entre fase y fase hay tiendas de la familia Oso , que te permiten comprar objetos, para interactuar con el mapa principal, tirar troncos en un rio para cruzar y descubrir una cueva, pistas para encontrar cuevas submarinas, y todo con el objetivo de encontrar un mundo secreto nuevo, los 101 pájaros plátano, que te enseñaran el final real del juego.

En definitiva, es como acabarte el Dk 1 y decir, tengo ganas de má y que te den más y más y más.


Bueno, ya tendremos tiempo de debatir sobre los juegos y la máquina, pero creo que lo mejor de Snes es que al tener ese catálogo tan grande y con tantas joyas (ojo psone , joyas) cualquier elección es buena.

Un saludo y espero ansioso a Marzo.