domingo, 14 de octubre de 2012

Los otros Zeldas (parte 1)




Los que hayan leído este blog alguna vez sabrán de mi pasión por los videojuegos, y en especial por el que considero el más importante de este sector, Zelda: Ocarina of Time. Varios han sido los lectores que, sin embargo, me han recriminado de maneras más o menos sutiles y/o educadas el hecho de no haberme ocupado de otros juegos de esta misma franquicia, que consideran en algunos casos iguales o superiores al que es sin lugar a dudas, mi título preferido. En cualquier caso, acepto el desafío de hacer mención lo más detallada posible de todos ellos y de los motivos por los que considero que no están a la altura de lo que supuso, en su momento, Ocarina of Time

Vaya por delante que, salvo honrosas excepciones, todos estos juegos son referentes ineludibles de sus respectivos sistemas, seguramente la cumbre de casi todos ellos. No hay mejor título, ni más completo, ni más largo o divertido que un Zelda, como regla general. Ahora bien, aunque todos ellos poseen un nivel medio de calidad sobresaliente, no todos han contribuido de la misma forma a la grandeza de esta saga, una de las más importantes de la historia de esta industria. Hay que recordar que Ocarina of Time supuso la primera entrega en tres dimensiones, y que todo ello implicó reimaginar por completo un mundo que, en posteriores juegos, se fue reelaborando a partir de aquella base con mayor o menor fortuna, entre otras cosas por la grandeza del legado recibido. Evidentemente Ocarina of Time ha sido superado a nivel técnico (solo faltaba) y jugable, pero en mi opinión las entregas siguientes no han podido igualar su perfecto equilibrio de historia, desarrollo y jugabilidad, todo un hito en su tiempo.

El error consiste, en mi opinión, en ver un juego como un producto tecnológico sujeto a los vaivenes del tiempo. El aporte de OoT a la saga va mucho más allá de que en su momento sorprendiera técnicamente, que lo hizo, sino que sentó unas bases temáticas esenciales, con toda una cosmogonía fundacional en la que se asienta todo lo que vendría después. Cuenta el origen del mundo y, además, narra la historia más interesante, más entrañable, más divertida y completa de todas las que se han ido reformulando con el tiempo. Más aún, la constitución del sistema de templos quedó asentada definitivamente, con algunos de los diseños más espectaculares concebidos jamás para un videojuego, y esto es algo que tampoco se ha superado. En cualquier caso, insisto en que para mí la gran virtud es de tipo narrativo: en 1998 la estructura de la historia de Zelda tenía aún posibilidades de ser ampliada, como así fue, y esto es algo que los críticos de Skyward Sword, en 2011, vimos como un camino mucho más agotado y repetitivo, que está pidiendo a gritos una urgente renovación.

Me gustaría que constara que hablo desde el conocimiento y el aprecio sincero por todos estos juegos, algo que quizá alguno de mis lectores no tuvo en cuenta antes de su respetado reproche. Mi deseo, y me consta que el de muchos jugones, es que llegue el día en que aparezca un Zelda que deje en pañales al mito del ya lejano 1998, pero lo cierto es que ese día todavía no ha llegado. La conversión para la 3DS del año pasado demostró que la vigencia de este clásico está lejos de ser superada, y aunque haya habido intentos más que loables, de momento seguimos a la espera.

En cualquier caso, y como no es una tarea fácil ocuparme de quince juegos en una sola entrada, dividiré en dos apartados (sobremesa y portátiles) las diferentes entregas de una saga que, con diferencia y por encima de cualquier otra, se lo merece. Iré por orden cronológico de aparición para una mayor claridad.


1.- The legend of Zelda (NES, 1986)

La primera de las iteraciones de la franquicia tuvo lugar en los tiempos cretácicos del videojuego. El por entonces ya famoso Shigeru Miyamoto cumplió su sueño de proyectar sus juegos de la infancia en los bosques y cuevas cercanos a su aldea natal con este juego de rol que aportó una serie de novedades fundamentales para el sector: en primer lugar, esta aventura en perspectiva cenital estaba plagada de bosques y mazmorras, que el jugador superaba con objetos y un arsenal de lo más completo que podía alternar con la omnipresente espada. Por otro lado, permitía guardar partida, algo muy de agradecer en tiempos en los que esto se hacía con códigos que permitían acceso a los diferentes niveles, y otorgaba al jugador la sensación (real) de que su partida progresaba de manera única. Todo un acierto. Revolucionario para su época, ahora está disponible en la tienda online de 3DS, pero me cuesta creer que haya gente capaz de enfrentarse a él como hace veinticinco años. Su envejecido aspecto gráfico y su monótono desarrollo no ayudan, desde luego.


2.- The adventure of Link (NES, 1987)

Con diferencia, uno de los peores juegos de toda la saga. No se sabe por qué, Nintendo decidió convertir el juego en una aventura de acción con desarrollo lateral, que limitaba casi al completo las posibilidades de exploración. Soso y aburrido hasta decir basta, con unos gráficos lamentables y por mucho que incorporara la presencia del Link oscuro, que en Ocarina of Time alcanzó su cenit con aquella memorable lucha en el lago de las ilusiones, a este juego sencillamente no hay por dónde cogerlo. Un completo desastre que, por fortuna, no tuvo continuidad de ninguna clase. 


3.- A link to the past (Super NES, 1992)

Para muchos (ancianos) jugones, se trata del mejor juego de toda la franquicia y uno de los clásicos de todos los tiempos. Nintendo aprendió de sus errores, y el equipo de desarrollo retomó todas las virtudes del primero, pero con la (por entonces) enorme potencia de la Super Nintendo, con todo lo que ello implica en la paleta de colores, efectos visuales, etc. Bien, tras jugarlo al 100% en una conversión que se hizo para Game Boy advanced, debo reconocer que se trata de un juego largo y muy completo, todo un lujo para su época. Aquí aparece por primera vez la ocarina, el gancho y muchos utensilios que luego repetirían en Ocarina of Time, así como algunas razas, melodías y efectos de sonido que ya son todo un clásico de la saga. Sin embargo, creo que el recurso del mundo oscuro y el mundo luminoso es demasiado fácil a la hora de programar un juego. La estructura es totalmente lineal, con caminos extremadamente marcados y áreas que en cuanto las abandonas vuelven a repoblarse de los mismos enemigos, como si nunca hubieras pasado por ellas. El uso de la ocarina es meramente anecdótico, y lo único que de verdad agradecí fue la exploración de la búsqueda de corazones, otro de los clásicos de la saga. Aparte de eso no hay misiones secundarias, ni personajes con los que conversar, ni nada de nada, con una única ciudad central que en realidad es un castillo y poco más. A link to the past es un gran juego, de eso no hay duda, pero a mi juicio lastrado por un apartado técnico muy limitado y un desarrollo en el que la única gracia está en encontrar la entrada de la siguiente mazmorra porque carece de vida y de personajes secundarios, y que quizá por todo ello no invita demasiado a jugarlo de nuevo una vez terminado.



4.- Majora's Mask (Nintendo 64, 2000)

Para sorpresa de todos, Nintendo lanzó una secuela de Ocarina of Time en los estertores de su gran N64, y menudo juegazo. Empleando el mismo motor gráfico y a no pocos personajes de su ilustre antecesor, se trata de una especie de cajón de sastre donde entró todo aquello que no pudo en el anterior, con las máscaras como elemento principal. Gracias a tres de ellas (la máscara Deku, la Goron y la Zora), Link podía transformarse en cada una de esas razas, con sus habilidades y movimientos propios que le permitían acceder a áreas de otro modo imposibles. El juego, dividido en una maravillosa ciudad central y cuatro grandes áreas (bosque, montaña, playa y nieve), nos obliga a viajar en el tiempo una y otra vez recolectando diferentes máscaras y superando mazmorras para evitar que una inquietante y sobrecogedora luna se estrelle contra la Tierra, posponiendo un enfrentamiento final con un malo, la Máscara de Majora, sencillamente antológico. Al margen de las docenas de personajes secundarios, cada uno con su historia y con sus misiones alternativas, poder contemplar el océano mientras lo surcamos convertidos en Zora, rodar por la nieve o combatir contra los espectros de la luz son algunos de los momentos mágicos de este juego, que tienen en el múltiple enfrentamiento final, con ese fascinante árbol de los deseos perdidos, una cumbre colosal. A mi juicio, se trata de una obra maestra que rebosa calidad a cada paso y que lleva años pidiendo a gritos una revisión (ojalá en 3DS, siguiendo la estela una vez más de Ocarina of Time, al que completa de un modo maravilloso en todos los sentidos).

P.d: Hay que recalcar que este es el primero de los Zeldas que no fue dirigido y supervisado de cerca por Miyamoto, que a partir de Ocarina of time había dejado las riendas de la saga en Eiji Anouma, responsable de diseño de las mazmorras de OoT y segundo al mando hasta la fecha. 



5.- The Wind Waker (Nintendo Gamecube, 2002)

El estreno de la saga en la malograda Gamecube no pudo ser más desafortunado. Los fans, después de haber visto en el Nintendo SpaceWorld de 2000 una demostración técnica que enfrentaba a un Link y un Ganon recreados con un realismo escalofriante, tuvimos que "conformarnos" con esta especie de broma estética tipo cartoon que enmascaraba un juego con momentos sublimes y otros soporíferos. Antes de nada, hay que aclarar que Wind Waker fue la razón por la que me compré la Gamecube, y he de reconocer que de no ser por otras joyas como Metroid Prime, Resident Evil 4 o Soul Calibur II, me habría arrepentido  (y mucho). No es que WW sea un mal juego, por supuesto. Tiene momentos muy divertidos, técnicamente es una pasada y una vez que uno se acostumbra a la particular estética, todo termina teniendo una extraña coherencia visual. El arranque es tierno y acertado, con una música que, en mi opinión, es una de las mejores de toda la saga, y cuando nos echamos por primera vez al mar la sensación de libertad es impresionante. Ahora bien, el problema fundamental de WW es que navegar termina convirtiéndose en una actividad tediosa y repetitiva, sobre todo cuando nos damos cuenta de que el presunto océano es un conjunto de cuadrados simétricos muy bien disimulados, donde apenas hay dos o tres islas (como lo oyen) en las que desembarcar para hacer algo que no sea, de nuevo, entrar en las dichosas mazmorras. Lo peor de WW es que todo lo bueno que tiene son ecos, en mayor o menor medida, de ese Ocarina of Time cuya sombra planea demasiado sobre él, y que su bajonazo final no tiene perdón de Dios. Una pena, porque combina luces prodigiosas, como su banda sonora o ciertos detalles, con un desarrollo plomizo que invita más a la siesta que a la épica.


6.- Twilight Princess (Nintendo Gamecube / Wii, 2006)

La fatalidad continuó persiguiendo a la saga con su siguiente entrega, que tuvo la desgracia de aparecer justo en el momento en que la Gamecube moría y nacía su heredera, la exitosa Wii. Nintendo había desarrollado el juego para la primera de ellas, pero los directivos de la compañía pensaron que qué mejor que estrenar la nueva consola con todo un Zelda por bandera, algo inédito en su historia. Esto supuso varios cambios importantes: para empezar, las dos versiones son idénticas en el apartado técnico, lo cual dice o bien que Gamecube es un prodigio o que Wii no mejoraba demasiado a su consola anterior, por decirlo de un modo suave. Por lo demás, en la versión de Gamecube Link es zurdo, como siempre; sin embargo, en Wii tenían el problema de que la mayor parte de usuarios es diestra, y dado que el juego aquí tendría que ser compatible con el sistema de detección de movimientos que la consola esgrimía como buque insignia, debieron "invertir" todo el juego como en un modo espejo, por lo que todo aparece cambiado respecto a la versión de su hermana menor.

En cualquier caso, centrándonos en el juego en sí, hay que decir dos cosas. Si lo valoramos como juego de Gamecube, estamos ante un gran juego, que explota su consola al límite y que, por fin, devuelve a la saga la estética que nunca debió abandonar. Todo es de un realismo fantástico que enamora, y está cuidado al detalle. La ciudad de Hyrule nunca ha lucido ni mejor ni con más vida, cabalgar con Epona es una delicia y la posibilidad de pelear a caballo permite alcanzar cotas inéditas de diversión, pero a partir de aquí todo lo demás me resulta más problemático. El juego carece de una personalidad definida, y se mueve en un terreno insulso en prácticamente todo su desarrollo, con esas interminables praderas por las que uno se termina aburriendo de cabalgar. Los templos, en otro tiempo de la saga uno de sus grandes puntos, aquí no aportan nada que no se hubiera ya visto en los anteriores juegos, y aunque hay algún que otro malo final digno de recordar, no terminan tampoco de ser tan acertados como los de OoT. Por si fuera poco, el arsenal de Link es tan extenso como poco aprovechado, lo cual confunde a un jugador que se ve obligado a ver ciertos escenarios, como el lago Hylia o el desierto Gerudo, que sinceramente tenían más encanto en 64 bits. En cuanto al lobo, su transformación y el mundo oscuro en que se desenvuelve, en mi opinión se trata de un error notable en el que no se debería haber incurrido, máxime si se tiene en cuenta que es su principal reclamo. Una lástima.

Dicho todo esto, el juego ofrece momentos épicos, y tiene un enfrentamiento final que considero el mejor de toda la saga. Ver a Ganon en su forma bestial o luchar contra la mismísima princesa Zelda oscura es algo que solo Twilight Princess ofrece, y solo por eso y algún que otro momento muy logrado merece la pena darle una oportunidad (en Gamecube, insisto). Y es que más dudas me ofrece la versión de Wii, con un control nada logrado en el que cualquier movimiento que hagamos obliga a Link a hacer ataques estándar, sin que tengamos la sensación de ser él en ningún momento del juego. Una lástima.


7.- Skyward Sword (Nintendo Wii, 2011)

Aunque ya me ocupé de él en una entrada hace más o menos un año, es de justicia destacar este juego como el mejor, sin lugar a dudas, de todos los otros Zeldas. Corrige todos los defectos de los dos anteriores, ofrece un espectáculo audiovisual sin precedentes y un control que sencillamente es lo mejor que ha ofrecido Wii en toda su existencia. Para mí sí supone un antes y un después porque tras haber disfrutado como un enano haciendo el cabra con la espada de Link, no me imagino ya jugar a un Zelda con un control tradicional al modo de antaño, y en ese sentido Skyward Sword es y será un referente ineludible. Ello no quita, como ya comenté también en su momento, que el juego tenga algún que otro aspecto más que discutible, tanto en el diseño de determinados malos finales (el monstruo Whoopi Goldberg, el Durmiente o el malo final ese que parece sacado de un episodio beta de Dragon Ball) como de ciertas mazmorras que sigo considerando bastante cuestionables, por no mencionar la trama, de una simpleza sonrojante. En cualquier caso, es el primer Zelda no continuista con el legado de Ocarina of Time, y eso es un alivio, porque inicia sendas que espero tengan una mayor profundización y desarrollo en el futuro. 

No sé si es pedir demasiado, porque es el más reciente de todos y a fin de cuentas su apartado gráfico impresionista se basaba en la imposibilidad de la alta definición, pero si hicieran una conversión futura de Skyward Sword para esa Wii U (o Wii HD o Wii 2.0, como dicen algunos malvados) que va a salir dentro de nada, a mí particularmente me harían más feliz que un regaliz. Y si los de Nintendo son capaces de elaborar un pack tan completo como el que salió para Wii, con ese mando dorado y la banda sonora conmemorativa, me tendrán a sus pies por toda la eternidad. Avisados quedan.

P.d: El próximo mes, la siguiente entrega: la saga Zelda en consolas portátiles. Como para perdérselo...

1 comentario:

alejandro vizcaino dijo...


Hola Nacho ,soy Alex.

Antes de nada quiero dar mi opinión respecto a las críticas vertidas sobre esta entrada . He leído esta y su segunda parte , por lo que estoy al tanto de todo.

Por un lado aclarar que el primer Zelda es un gran juego para la época y que a día de hoy sigue siendo la base de muchos zeldas.

Pero no se puede comparar con el Ocarina . Es el mismo ejemplo que el Mario Bros y el Mario 64. La gente critica que no se pueden comparar por que los primeros juegos son de una época muy lejana. Pero yo creo que eso no tiene nada que ver .

Ocarina y Mario 64 son juegos de hace 15 años !!! . Lo que hace grande a Ocarina es que su fórmula no envejece , es eterna , puedes jugarlo y parece que es un juego de esta generación.

El primer zelda , si lo hubiera jugado en 1998 ( 10 años de su lanzamiento, creo ) no hubiera durado ni 2 minutos con el.

Por tanto , toda las criticas que dicen que no se pueden comparar , tienen razón . El Zelda Ocarina of Time , es incomparable , por que por muchos años que tenga el juego , siempre será divertido , siempre tendrá una mecanica entretenida y siempre te dejará sin aliento.

Una vez dicho esto , comentar, que las dos entradas son muy buenas. Tengo muchas ganas de probar alguno de los juegos. Es de agradecer , que dediques tiempo a jugarlos y a escribir reseñas tan buenas como estas, que para mi son autenticas guías, de un mundo donde muchas veces te dan gato por liebre.