jueves, 8 de enero de 2015

Cuerpo y alma, risa y llanto



Vagando por las eras del olvido
erré el rumbo que una vez creí de hierro,
adoré a falsos ídolos del yerro
y me convertí en siervo compelido.

Creí que un mundo mejor era posible.
Fié mi suerte a mi empeño y mi talento
hasta crujir mis huesos el argento 
de esa mirada de hiel impasible.

Hice todo cuanto estuvo a mi alcance,
entregué cuerpo y alma, risa y llanto
hasta quedar todo mi ser en trance.

Cenizas del fracaso y el quebranto
fueron nicho de tan triste balance,
onda eterna de eterno desencanto.



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